"Año de
nieves, año de bienes", eso dice el refrán, pero no parece que vaya a ser
así. Primero la pandemia no nos da tregua, los casos no hacen más que subir
como la espuma, y después, el paso de Filomena que nos ha dejado, además de
daños personales que es lo peor, carreteras cortadas, pueblos aislados, cortes
de luz y suministro en algunos lugares, techos caídos, árboles doblados...por
citar solo algunas de las lindezas que nos ha traído, aunque los paisajes
estaban preciosos, eso no lo voy a negar, y los niños y no tan niños han disfrutado
de la nieve como nunca, hasta los esquíes y trineos han podido sacar ( algo que
jamás he visto en mi ciudad).
He de
reconocer que a mí, al principio, me gustaba. Era bonito ver caer los copos y
comprobar como todo se iba vistiendo de blanco poco a poco... pero después de
tres días nevando sin parar, una ya se cansa, y más cuando comprueba lo peligroso que puede llegar a ser, y lo
triste que es para todos aquellos que no tienen donde resguardarse del
temporal.
Mi calle se
quedó intransitable, ni podían pasar automóviles ni personas, los árboles de mi
pequeño jardincito amanecieron tronchados, mi coche enterrado sin poderlo sacar
( aún sigue en medio de una pista de hielo). Me he pasado tres días quitando
nieve a paletadas para abrir accesos. Ayer tarde la situación era penosa en mi
urbanización, la gente tenía que trabajar y no podía salir, y es asombroso como
en medio de estas situaciones de necesidad las personas se unen. Salimos todos los
vecinos a la calle y quien más quien menos puso su granito de arena para abrir
pasos por los que poder circular, arrimando el hombro con lo que se podía: palas de jardín, rastrillos, cepillos,
recogedores...pues tampoco estábamos preparados de medios adecuados. Hasta los
niños pequeños con sus palitas ayudaron, y lo más curioso del caso es que se
estableció entre todos un clima de camaradería y solidaridad nunca visto, pues
el resto del año a penas si nos saludamos cuando coincidimos al entrar o salir
de casa. Ha tenido que llegar una monumental tormenta de nieve para que
saquemos ese pedacito de solidaridad con los demás que todavía nos queda. Y por
eso quizá sea cierto lo del refrán " Año de nieves, año de bienes". A ver si puede ser que así sea y este año se
va también la pandemia con viento fresco lo mismo que ha hecho Filomena.
Yo me voy a descansar un poco porque de tanto acarrear nieve estoy molida y tengo todo el cuerpo dolorido. No estoy ya para estas fiestas. Me voy a tomar un té calentito, que me está haciendo mucha falta. Si gustáis podéis serviros uno.











